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#6 Quédate Quieto: Cuando Dios te Pide Detenerte en un momento difícil

Notas del Episodio (Resumen Breve)


¿Qué haces cuando la lógica te dice que corras, pero Dios te ordena detenerte? En este episodio, compartimos un testimonio real y estremecedor de sanidad divina. A través de una noche de angustia extrema por la salud de una hija, descubrimos el poder que hay en rendir nuestras fuerzas y obedecer la orden de «quedarse quietos». Analizamos cómo la historia de Agar en el desierto y la postura del rey Josafat ante un ejército masivo nos enseñan a confiar cuando no sabemos qué hacer.

Pasajes bíblicos clave: Génesis 21:16-18 | Salmos 46:10 | 2 Crónicas 20

La orden de No hacer nada

En mi historia personal y en medio de una situación muy difícil, recibí esa orden de no hacer nada, solo esperar. Tuve que quedarme quieta, así como el rey Josafat cuando se encontró sitiado por un gran ejército (2 Crónicas 20:17).

Recuerdo que era de noche y mi pequeña hija de dos años estaba muy enferma. Tenía dificultad respiratoria, baja oxigenación, una deshidratación severa, taquicardia, entre otras cosas. Yo estaba preparando todo para ir nuevamente al hospital del que acabábamos de salir hacía solo trece días. Mientras corría de un lado a otro por la casa preparando los informes médicos y la maleta con la ropa, mi esposo, cual profeta, me dice: El Señor me dijo que no la lleváramos al hospital.

Al límite de nuestra fuerzas humanas

En ese momento lo primero que pensé fue, ¿qué vamos a esperar? La niña estaba muy mal, ya no se despertaba, se quejaba, tenía fiebre. Era desesperante verla así. Estaba acostada en nuestra cama y orábamos por ella, pero no podía estar cerca viéndola así. Para mí era como estar a su lado mientras agonizaba.

Mi esposo me pedía que me quedara con él, al lado de mi hija, pero no podía; no tenía fuerzas para hacerlo. Prefería caminar de un lado para otro, organizando los papeles, para no pensar en lo que estaba pasando. Hasta que le dije al Señor lo que no podía decirle a mi esposo: «No quiero estar allí cuando ella muera«.

El Desierto de Agar y la Respuesta de Dios

En ese momento, Dios trajo a mi mente la siguiente porción de la Palabra en la que Agar dijo: «No veré cuando el muchacho muera» pero luego dice que «el ángel de Dios llamó a Agar desde el cielo, y le dijo: ¿Qué tienes, Agar? No temas; porque Dios ha oído la voz del muchacho en donde está. Levántate, alza al muchacho, y sostenlo con tu mano, porque yo haré de él una gran nación» (Génesis 21:16-18)

No pude evitar llorar después de leer esto. Dios sabía exactamente como me sentía y me decía que no temiera, que Él tenía el control de la vida de mi hija y que Él cumpliría su propósito en ella a pesar de lo que estaba sucediendo. Que estuviera quieta (Salmos 46:10).

Y así fue como pudimos tanto mi esposo y yo quedarnos quietos e incluso dormir porque sabíamos que Dios pelearía la batalla por nosotros. Cuando despertamos, a la niña se le había quitado la fiebre y su respiración y ritmo cardíaco estaban normales.

Conclusión: Una Advertencia y una Invitación

Quiero que entiendas que esto no es algo que yo recomiende que hagas, a menos que Dios te lo esté diciendo. Lo importante aquí es tener la actitud que tuvo el rey Josafat: «en nosotros no hay fuerza contra tan grande multitud… no sabemos qué hacer…» (2 Crónicas 20:12).

¿Dios te está pidiendo que hagas algo? Ve y hazlo
¿Dios te está pidiendo que esperes o que te quedes quieto? Confía y Él hará.


¿HAS SIDO MINISTRADO POR ESTE EPISODIO?

¿Estás atravesando una crisis de salud o un diagnostico difícil?

La historia que acabas de leer/escuchar es un recordatorio de que, cuando la ciencia médica agota sus opciones, la fe abre una puerta enorme para que Dios se glorifique.

Si estás buscando una herramienta para que tengas armas de fe, historias inspiradoras y nuevas esperanzas, la palabra de Dios es una fuente inagotable para ello. Nosotros también hemos hecho un pequeño folleto que puede ser de gran bendición en estos momentos.


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