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#2. Cuando el sufrimiento es inevitable: ¿Cómo encontrar propósito y paz en medio del dolor?

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Notas del Episodio (Resumen Breve):

A pesar de nuestros mayores esfuerzos por protegernos a nosotros mismos y cuidar a quienes amamos, ninguna estrategia humana puede garantizar una vida libre de aflicción. En este episodio, exploramos cómo la aceptación, el aprendizaje y la perspectiva de la vida eterna pueden transforman la forma de atravesar los momentos difíciles.

Pasajes bíblicos clave: Juan 16:33 | Isaías 53:3 | Salmos 119:71 | 2 Corintios 4:17

La Inevitable Realidad del Dolor

¿Qué se te viene a la mente cuando hablamos de sufrimiento? Otra pregunta, ¿crees que podemos evitar el sufrimiento?

A donde quiera que miremos, vemos a las personas sufrir. Enfermedad, dolor, muerte, separación. Son todas situaciones que traen a la vida de las personas dolor y a veces un dolor insoportable. No importa cuánto hagas, cuánto te esfuerces, cuánto cuides de ti y de los tuyos, ningún esfuerzo humano puede evitar el sufrimiento. No tenemos el control de todo lo que sucede. Lo cierto es que no hay garantía. El sufrimiento es inevitable.

Como seres humanos no queremos pasar por estas situaciones. Queremos que nuestra vida sea fácil, sencilla, ligera, sin complicaciones. Estar felices y contentos. Pero esto no resulta así. Solo tenemos que levantar nuestra mirada y ver alrededor todo el sufrimiento que existe. En momentos tan difíciles podemos caer en la tentación de pensar, ¿para qué hemos nacido? Y preguntarnos, ¿Cuál es el propósito de vivir circunstancias tan difíciles?

Tres Pasos Fundamentales Ante la Adversidad

Ahora, como todas las cosas que son inevitables, ¿qué podemos hacer con el sufrimiento? Lo primero que creo que debemos hacer es aceptarlo como parte natural de nuestra vida.

He visto por experiencia que mientras menor resistencia tengo al sufrimiento, más llevadero resulta. Dice la Biblia en el Evangelio de Juan, capítulo 16:33,

Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción, pero confiad, yo he vencido el mundo.

Es interesante ver que estas son palabras de Jesús y se las dice a sus discípulos cuando se acercaba la hora de su muerte. En Isaías 53:3, vemos que Jesús fue varón de dolores, experimentado en quebranto. Muchas versiones dicen, en esta parte, que fue una persona que nació para sufrir.

Y este mismo varón de dolores nos dice que si bien habrá aflicción en el mundo en que vivimos, podemos confiar en él, porque él ha vencido a ese mundo y por su victoria podemos tener paz.

Lo segundo que podemos hacer en el sufrimiento es aprender. Alguna enseñanza o beneficio debe traer la adversidad. Dice el Salmo 119:71 «El sufrimiento me hizo bien, porque me enseñó a prestar atención a tus decretos». Las dificultades contribuyen al perfeccionamiento moral y pueden ser un gran beneficio para el carácter.

He escuchado en muchas ocasiones que las crisis sacan a la luz lo peor y lo mejor de nosotros. Por lo que si tenemos la actitud correcta frente al dolor, podemos verlo como la oportunidad de fortalecer lo mejor y hacer morir lo que está mal en cada uno.

En tercer lugar, me ha resultado útil pensar que esta situación difícil no durará para siempre, que es algo temporal. Dice 2 Corintios 4:17 «Porque esta leve tribulación momentánea produce en nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de gloria». Vemos en estas palabras que el sufrimiento es por un momento si lo comparamos con toda la eternidad; y tal vez este sea el problema, nuestro enfoque. ¿Dónde ponemos nuestra mirada cuando sufrimos?

Vivir el Valle de Sombra de Muerte

No te estoy hablando de cosas que no haya vivido. A los 14 años, mi mamá falleció de un infarto con solo 39 años. Luego de ella, dos de sus hermanos murieron en un periodo de 5 años. El esposo de mi hermana fue asesinado, dejándola a ella con dos niños pequeños. Perdí a mi primer bebé antes de nacer porque su corazón dejó de latir. Y con nuestra hija, hemos tenido que atravesar muchas veces por el valle de sombra de la muerte.

En medio de todas estas situaciones, he pasado por muchas etapas, por todas aquellas por las que podemos pasar. Negación, rebeldía, resistencia, queja, amargura y tristeza. Pero estoy aprendiendo cada día a vivir con el sufrimiento.

Recuerdo uno de esos valles. Fue cuando nuestra hija tuvo un shock séptico. Sufrí tanto en ese momento que me costaba respirar. No podía comer y no paraba de llorar; creo que lo peor para mí fue verla a ella sufrir. En ese momento pensé, como muchas otras veces ¿Cómo haces para que tu hijo no enferme? ¿Cómo haces para que no se caiga ni se haga daño? ¿Cómo haces para que no sufra? En ocasiones, mi esposo y yo pensamos de manera fantasiosa en encontrar alguna forma de proteger a nuestra hija de todo lo malo que pudiera ocurrirle.

Lo que pensábamos en esos momentos era que en nuestras manos estaba la vida de nuestra hija y que todo dependía de nosotros. Hasta que un día nos dimos cuenta que era imposible. Que en nuestras fuerzas era una batalla perdida. No había burbuja, ni escudo, ni nada que pudiéramos hacer para alejarla completamente del dolor, del sufrimiento, de los virus, de las enfermedades. Y a la vez alejarnos también nosotros de vivir esos momentos dolorosos.

En ese momento que mi hija estuvo a punto de morir, entendí que no estaba sola. Y que debía acudir a aquel que había sufrido por mí para que yo encontrara paz en medio del dolor.

Conclusión: La Paz que Sobrepasa todo Entendimiento

No te puedo decir que estaba preparada para lo peor, aunque lo esperaba. Solo puedo decirte que Dios llenó mi corazón de su paz. Una paz que sobrepasa todo entendimiento.

Y Él puede y quiere hacer lo mismo por ti, sea cual sea tu dolor o circunstancia. Él está a tu lado, diciéndote, no temas, yo estoy contigo. Yo he vencido al mundo, ten paz.

Esa es mi invitación para ti hoy. Confía en Dios. Él te ama y está esperando que vuelvas tu mirada a Él y en medio de tu sufrimiento te dice, como aquel a quien consuela su madre, así os consolaré yo a vosotros. Recuerda, así como el sufrimiento es inevitable, la paz de Dios está asegurada por medio de aquel que ha vencido.

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