T2_#2. Cuando Dios dice que no: Un paso para entender su soberanía
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Notas del Episodio (Resumen Breve):
¿Qué sucede cuando le pedimos algo a Dios con todo nuestro corazón y su respuesta es un no? En este episodio de Testificamos, Yulimar nos invita a descubrir que las negativas de Dios no necesariamente significan rechazo, sino que pueden formar parte de un propósito mucho mayor que todavía no alcanzamos a comprender. Reflexionaremos sobre la soberanía de Dios, la obediencia en medio del dolor y el amor que se manifiesta incluso cuando no recibimos lo que pedimos.
Pasajes bíblicos claves: 26:36-45 | Hebreos 5:8-9
¿Dios puede decirte que no cuando oras con todo tu corazón?
Cuando Dios dice no. ¿Es posible vivir con medio corazón? Quizás ya sabes la respuesta. Soy Yulimar y esto es Testificamos. En el programa pasado hablamos de los momentos en que Dios nos dice: lo haremos a mi manera. Hoy hablaremos sobre la hermosa forma en que Dios nos puede decir no.
Como les he contado antes, mi oración para mi hija en un principio fue pedirle a Dios que le colocara un nuevo corazón. Ella ha nacido con lo que médicamente se denomina como una cardiopatía congénita de ventrículo único izquierdo con cavidad accesoria derecha.
Quizás una forma más fácil de entenderlo es que solo le funciona la mitad de su corazón. Y claro, yo quería para ella un corazón completo, perfecto a mi manera. Pero esto no sucedía.
El NO de Dios no significa Falta de Fe
Recuerdo que una persona muy amiga me dijo que tal vez lo que Dios quería hacer en la vida de mi hija era darle vida a pesar de su condición, y que de esa manera él se iba a glorificar. Me costó mucho entender lo que ella me estaba diciendo.
Y pensaba: ¿Cómo un Dios que nos ama tanto nos puede decir que no a una oración tan genuina? Creo que aún no lograba entender a profundidad el concepto de la soberanía de Dios, y créeme, él aún me sigue tratando en ello.
Ahora, es importante diferenciar que un no de Dios no es una manera de justificar quizás nuestra falta de fe, en la cual nos decimos a nosotros mismos que tal vez eso que pedimos no es tan necesario o importante.
Dios puede decir «NO es el momento»
El no de Dios puede significar que eso que pides no conviene, que no es el momento, o que simplemente él lo hará a su manera. No significa que para él el asunto sea algo difícil, sino más bien que ese no terminará siendo de bendición para tu vida.
Entonces, ¿qué pasa cuando Dios nos dice que no? Hay varios ejemplos en la Biblia de personas a las que Dios le dijo que no, y aunque no lo creas, uno de ellos fue Jesús. En Mateo 26:36-45 Dice lo siguiente: Luego fue Jesús con sus discípulos a un lugar llamado Getsemaní y les dijo: Siéntense aquí mientras yo voy a orar más allá.
Se llevó a Pedro y a los dos hijos de Zebedeo y comenzó a sentirse triste y angustiado.
Dios (el Padre) le dijo que NO al mismo Jesucristo (el hijo)
Es tal la angustia que me invade que me siento morir. Les dijo: Quédense aquí y manténganse despiertos conmigo. Yendo un poco más allá, se postró sobre su rostro y oró: Padre mío, si es posible, no me hagas beber este trago amargo, pero no sea lo que yo quiero, sino lo que quieres tú.
Si seguimos leyendo un poco más, veremos que Jesús hace esta misma oración 3 veces, y todos sabemos lo que sucedió: Jesús murió en la cruz. Así que el Padre no pasó de él esa copa. ¿No te parece que eso fue un no del Padre en toda regla?
Sin embargo, poco después Podemos leer de Jesús lo siguiente en Hebreos 5:8-9: Y aunque era Hijo, aprendió en la escuela del dolor lo que cuesta obedecer. Alcanzada así la perfección, se ha convertido en fuente de salvación eterna para cuantos lo obedecen.
Conclusión: El propósito eterno detrás de una respuesta dolorosa
Ese no momentáneo significó que Jesús como hijo aprendió la obediencia, y no solo eso, sino que a través de ello fue perfeccionado para que hoy tengamos en él salvación.
¿Imaginas cómo sería nuestro estado de pecado sin ese acto de amor? ¿Cuántas consecuencias terribles tendríamos de no ser por las negativas de Dios?
Qué hermoso es saber que los no de Dios se enfocan en el crecimiento de nuestras almas y en los propósitos eternos, y que además representan una muestra de su inmenso amor.
