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T2_#5. Dios dice que sí con provisión: cuando lo imposible sucede

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Notas del Episodio (Resumen Breve):

¿Qué haces cuando Dios te da una promesa, pero las circunstancias parecen demostrar que cumplirla es imposible? En este episodio de Testificamos, Yulimar comparte el testimonio de cómo Dios proveyó de manera extraordinaria para que su familia pudiera salir de su país y viajar a España para servirle a tiempo completo. En medio de una profunda crisis económica de su país natal Venezuela y en uno de los años más complicados que se vivieron. Sin recursos suficientes para comprar los pasajes ni cubrir los gastos iniciales, tuvieron que aprender a confiar en la palabra que habían recibido de Dios. Cuando la fecha de partida estaba a tan solo unas semanas y parecía que todo había sido en vano, la provisión comenzó a llegar de forma inesperada. Experimentaron como familia la provisión divina.

Pasaje bíblico clave: Salmos 34:10

Una promesa de Dios en medio de la escasez

En el momento de mayor pobreza y escasez de nuestro país, Dios nos habló de que saldríamos a España a servirle. Para tener una idea del salto de fe que debíamos dar, una persona recibía de sueldo promedio unos $7 mensuales de paga y un pasaje de avión costaba unos $700 en la temporada más baja del año.

Eso quiere decir que humanamente habríamos tenido que trabajar en nuestro país unos 8 años sin gastar nada, solo ahorrar para comprar un pasaje. No solo eso, claramente viajaríamos como familia, lo que hacía que tuviéramos que multiplicar por 3 el monto.

Cuando la promesa parece imposible de cumplirse

Definitivamente era algo imposible para nosotros. Sin embargo, desde nuestros primeros pasos en la fe Aprendimos a conocer un Dios de provisión, un Dios caballero. Él invitaba, él pagaba, nunca mentía y siempre tenía una respuesta a sus propuestas, por más difíciles que parecieran.

Recuerdo que el Señor nos confirmó por medio de una palabra que le dio a mi esposo que en un año saldríamos de nuestro país. Nosotros comenzamos a hacer lo que en nuestro caso otros harían: vender nuestras cosas.

Sin embargo, en nuestras manos no había mucho. Vivíamos de alquiler y no era un momento en que se compraran cosas a un precio verdaderamente justo. De todo lo que vendimos nos quedó poco.

La realidad te pega en la cara

Y en la espera de la respuesta del Señor terminamos gastándolo poco a poco. Fue difícil ver a mi esposo vender todos sus instrumentos y los equipos de lo que fuera su cuarto de estudio musical.

Y para mi hija fue una tristeza tener que elegir una sola muñeca que llevarse en la maleta. Los precios en nuestro país seguían subiendo Y aquello parecía muy difícil, tanto que llegó a parecernos imposible.

Habíamos entregado la casa en donde vivíamos y habíamos ido a vivir a la casa de mi suegra. Era un momento muy complicado como familia. Sin embargo, Dios nos había dado esa palabra de que saldríamos en un año.

La cuenta regresiva de una promesa de Dios

La cuenta regresiva de esa promesa se estaba venciendo y apenas quedaban unas pocas semanas. Una noche no pude aguantar más y rompí a llorar. No sabía qué hacer. Nos preguntábamos qué había pasado.

¿Será que habíamos entendido mal la instrucción de Dios? Mi esposo me preguntó: ¿Qué quieres hacer? Y yo de forma sincera le respondí: Quisiera devolver el tiempo. Y de la misma forma fui sincera con Dios.

A pesar de mis dudas y fragilidad, él no me hizo sentir acusada por mi falta de fe, sino que en mi momento de mayor rendición me levantó con su palabra. Quedaban unos 15 días para la fecha de partir y desde el día siguiente comenzó a llegar la provisión como del cielo.

En menos de 10 días teníamos los pasajes para los 3, dinero para los primeros meses, una carta de invitación, maletas e incluso un contrato con una editorial española. Para publicar nuestro primer libro, Un Milagro Que Despierta.

¿No es increíble? Dios cumplió su palabra y en un año llegamos a un nuevo país con grandes expectativas y con el gozo y confianza de que el Señor nos acompañaría en esta nueva etapa.

Conclusión: Pisando tierra española con una promesa cumplida

Hoy grabo este podcast desde España Y todos los instrumentos y equipos necesarios los ha provisto él. Vemos su misericordia y su fidelidad. Podríamos decir que en aquel momento saltamos al vacío en fe, pero Dios recompensó y multiplicó sus bendiciones.

Una vez más conocimos a un Dios de cuidado, aquel que tiene todo lo que necesitamos. Dueño del oro y de la plata, un Dios que no da escasamente, sino que nos da más abundantemente de lo que pedimos y entendemos.

Te pregunto: ¿Estás en un momento donde necesitas la intervención de Dios? Si es así, camina firme y en fe. Él es un Dios de provisión sobrenatural.


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