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T2_#4. Dios dice que SI con Milagros: Buscando una respuesta de Dios

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Notas del Episodio (Resumen Breve):

¿Es posible tener un milagro cuando no hay esperanza? En este episodio de Testificamos, Yulimar comparte un conmovedor testimonio sobre la intervención de Dios en la vida de su hija, cuando, con apenas un mes de nacida, los médicos consideraron necesaria una operación de alto riesgo. Ante un pronóstico difícil y la incertidumbre de no saber qué sucedería, decidió (junto a su esposo) aferrarse a Dios, orar por un milagro. Lo que ocurrió una semana después sorprendió al equipo médico y transformó aquella experiencia en un testimonio de fe.

Pasaje bíblico clave: 1 Samuel 2

Cuando la respuesta llega en forma de milagro

Hemos visto que Dios puede decir que no a algo que le pedimos, pero también puede decir un sí milagroso.

En el último programa terminamos con la siguiente frase: ora por lo mejor, prepárate para lo peor, y agradecido espera lo que Dios mande. Y comienzo con esto en una especie de resumen del tema central que hemos tratado en esta nueva temporada del podcast.

Ahora, cuando digo Prepárate para lo peor, no me refiero a que la primera oración sea sin fe, sino a que entendamos que Dios no es el genio de la lámpara, sino aquel que hizo los cielos y la tierra, un Padre soberano y amoroso.

Más que lo que queremos, Dios nos da siempre lo que necesitamos. Y no nos impacientemos, Que aquí va la historia del sí y del milagro que Dios hizo, pues claramente muchas veces Dios nos dice que sí.

Dios puede responder una oración con un milagro

Una de las primeras noticias difíciles de digerir al nacer nuestra hija fue que una de las arterias principales del corazón que envía flujo de sangre a sus pulmones era demasiado ancha.

Tenía menos de un mes de nacida y ya los médicos consideraban que debía ser operada para colocar una banda alrededor de la arteria pulmonar. Debía tomar diuréticos y antihipertensivos que además podían afectar su estómago por su condición de prematura.

Como familia habíamos conocido a un Dios de milagros en cuanto a nuestro sustento y provisión económica, pero al parecer él deseaba que entráramos en una nueva materia de aprendizaje.

Esperanza de un milagro ante un pronóstico médico terrible

El pronóstico médico era terrible y se hacía urgente operarla, pero aún esa primera operación no garantizaba nada. No sabría contar cuántas veces médicos y enfermeras nos dijeron que debíamos prepararnos para lo peor.

Pero, ¿cómo te preparas para lo peor? Si considerábamos que lo peor era la muerte, ¿quién está preparado para ello? La única luz en medio de todo aquello vino de la confianza de que Dios tiene en sus manos el vivir y el morir.

Eso lo podemos leer en la Biblia, en el primer libro de Samuel, en el capítulo 2.

La importancia de tener un equipo de oración

Así que la única forma de prepararnos era, en primer lugar, colocar nuestra confianza en Dios y orar por lo mejor, clamar a él por un milagro.

En una lucha tan importante como lo que puede representar la vida de un familiar, entendíamos que no estábamos solos, que Dios había provisto también un ejército de personas que no solamente intercederían junto con nosotros, sino que serían importantes en acciones tácticas prácticas.

Así que decidimos escribir y llamar a personas que considerábamos esos guerreros de oración para ser parte de un grupo en el cual dábamos noticias de los avances y los principales motivos por los cuales interceder.

La vida de tu hijo está en manos de Dios

Mientras nosotros estábamos en el frente de batalla, ellos eran como el gran ejército que traía las provisiones, recargaba las municiones y atendía a los heridos.

La mano milagrosa de Dios no se hizo esperar. Luego de una semana, Dios había creado en nuestra hija una pequeña masa de carne que se podía ver en las ecografías, la cual hacía esa banda que los médicos, por medio de operación y de forma artificial, habrían tenido que ponerle.

Lo más hermoso fue que la bendición de ese milagro no solo la experimentamos nosotros, sino que se extendió a todos aquellos que habían estado orando por aquel pequeño gran milagro.

Conclusión: Podemos confiar en un Dios de milagros

La fe de aquellos guerreros fue aumentada y se sintieron partícipes de esa victoria. Ya no era necesaria esa operación tan arriesgada para una bebé de apenas un mes.

Los médicos no sabían cómo explicar lo que había sucedido. Simplemente reconocían que estaba ahí y que de forma espontánea había aparecido en el lugar preciso.

Fue un encuentro con un Dios de poder y milagros. Podemos confiar que ese Dios de milagros no cambia y que hoy sigue teniendo el mismo poder y el mismo deseo de mostrarse como hace 2000 años lo hizo a través de Jesús.

Así que llénate de fe Ora, prepárate y espera en un Dios poderoso que hace lo imposible posible.


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