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#6. Día internacional de la mujer (Especial SOLO PARA MUJERES)

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Notas del Episodio (Resumen Breve):

¿Cómo te ves cuando te miras al espejo y evalúas tu vida? Hoy nos sentaremos a contemplar el panorama completo de nuestro diseño divino. A través de la conmovedora historia bíblica de Ana, una mujer que transformó su profundo dolor y quebranto en una fe inquebrantable, descubriremos que cada imperfección o proceso difícil no son errores, sino piezas claves del rompecabezas de Dios. Este mensaje es un recordatorio poderoso de que tu valor como mujer supera al de las piedras preciosas y que el Creador utiliza tu singularidad para manifestar Su gloria en el mundo.

Pasajes bíblicos clave: Proverbios 31:10 | 1 Samuel 1

Dios te ha dado un diseño único y un valor incalculable

Una mujer ejemplar no es fácil hallarla, vale más que las piedras preciosas.

Esta frase con la que comencé está en Proverbios 31:10 y me pareció hermosa y relevante, sobre todo en estos tiempos en los que se habla tanto de igualdad. Y conmemorando el Día de la Mujer, quisiera también que pudiéramos celebrar las diferencias, aquellas cosas que en el diseño de Dios para ti y para mí como mujer nos hacen mujeres virtuosas y ejemplares. Saber que Dios nos creó de una manera única y especial es algo que no deja de sorprenderme. Cuando te diseñó, no solo pensó en tus características físicas que te distinguen del resto del mundo, sino que te dio una personalidad, capacidades, actitudes y una serie de cualidades con un propósito especial.

Sé que cada una de nosotras, cuando se mira no solo al espejo sino también internamente, encuentra cantidad de defectos e imperfecciones que nos gustaría eliminar para siempre. Pero, ¿y si pensáramos por un momento que esas cosas forman parte de todo un conjunto, tal como un rompecabezas? A veces, en nuestra visión tan corta, Solo vemos algunas piezas, pero nos cuesta ver todo el panorama así como Dios lo ve.

Y esto no solo aplica con aspectos de nuestro ser, también tiene que ver con situaciones que hemos vivido y que seguramente mirando atrás quisiéramos hasta borrar su recuerdo.

Todo tiene un propósito, un porqué, una razón de ser. Cada experiencia, cada dolor, cada alegría, todo lo que has vivido, bueno o malo, hacen de ti la mujer que eres hoy.

Piensa por un momento en esa situación que fue tan difícil. Si quitaras esa experiencia de tu vida, ¿crees que el resultado sería lo que eres hoy? No conozco tus vivencias. Lo que sí te puedo asegurar es que todo ha obrado para que hoy seas esa mujer ejemplar que es difícil de hallar y cuya valía es mayor que la de las piedras preciosas.

El Dolor y la Aflicción de Ana

Hay una historia en la Biblia de una mujer que sufrió mucho, pero fue capaz de ir a la fuente de todo bien para obtener lo que deseaba y se convirtió así en una mujer ejemplar. Alguien digno de imitar, cuyo carácter y obras, aún muchos años después de su existencia, hablan bien de ella. Voy a contarte de esta mujer y te animo a que busques lo que es similar a tu vida. Estoy segura que algo habrá. Su nombre es Ana y vivió en una época de la historia de mucha oscuridad.

En su tiempo, dice la Biblia, que no había rey en su país y que cada uno hacía lo que bien le parecía. Esto nos habla de anarquía, de desorden político, económico y moral. Además de esto, Ana era estéril y por esta razón su esposo había tomado por esposa a otra mujer que sí le daba hijos. Esta mujer irritaba a Ana, la hacía enojar y la molestaba porque ella sí tenía hijos y Ana no.

Ponte por un momento en sus zapatos. En esta época, socialmente, el valor de la mujer era medido en gran manera por la capacidad de tener hijos, y si no los tenía Se consideraba que no era bendecida por Dios y que no cumplía con una función que la sociedad esperaba de ella.

Además, vivía en un hogar donde era maltratada hasta el punto de llorar y no comer. Su marido la amaba, pero no era muy bueno manejando la situación familiar. Trataba de consolar a Ana dándole más comida, y diciéndole que él le era mejor que 10 hijos. Pero estas palabras no llenaban el vacío en el corazón de Ana, y sabía que alguien sí tenía el poder de ayudarla en medio de su aflicción. Dice la historia que secó sus lágrimas, comió y bebió, y fue a orar.

Una Oración hecha y un Milagro entregado por Fe

Pero no fue cualquier oración, oró con amargura de alma y abundante lloro. Y en medio de su dolor le prometió a Dios que si él le daba un hijo, ella se lo entregaría para que le sirviera todos los días de su vida. Me imagino que pensarás: ¿Qué pasa con esta mujer? Cuando uno desea tanto algo, lo lógico es querer retenerlo una vez que lo hemos obtenido. Pero Ana fue más allá en su fe.

Oró largamente derramando su alma delante de Dios, y esta oración tuvo su efecto. Ana se fue por su camino y dice la Biblia que no estuvo más triste. Y a su tiempo Dios se acordó de ella y tuvo un hijo varón, al que le puso por nombre Samuel.

Este, siendo un niño pequeño, fue consagrado por su madre y dejado en la casa de Dios para ser educado y quedarse allí para siempre. Con el tiempo, este niño se convertiría en uno de los profetas más importantes de su nación.

Cuando Ana entregó a Samuel, dijo estas palabras: Por este niño oraba y Dios me dio lo que le pedí. Y si seguimos leyendo la historia, podemos darnos cuenta que no solo le dio este niño, sino que tuvo 3 hijos más y 2 hijas.

Celebrando Nuestras Diferencias Bajo el Diseño del Creador

Ana tuvo fe, sabía que Dios podía cambiar su situación. Lo que estaba viviendo no determinaba lo que ella era, pero si no hubiese pasado por esa situación, no habría disfrutado del obrar de Dios como lo hizo y no nos hubiese dejado tan hermoso ejemplo. Ana marcó la diferencia, no quiso ser igual a los demás, no quiso ser igual a su rival que la humillaba y afrentaba, no fue igual a su marido que la invitaba a conformarse con lo que tenía. Ana sabía que era diferente y que tenía un Dios tan creativo que no hace las cosas iguales, que le encantan nuestras diferencias y se manifiesta en cada una de ellas de una manera especial. Mujer, somos diferentes, no solo de los hombres, sino entre nosotras mismas.

Cada vez que te sientas empujada a quejarte de aquello que te hace diferente, piensa en el Dios que te creó única e irrepetible, con dones y capacidades que nadie más que tú tiene. Enfócate en el lado positivo de esas características y verás que aprenderás a conocer más el diseño original del Creador, ese Dios que te ama, te restaura y te invita a permanecer a su lado para hacer de tus diferencias algo ejemplar para el mundo que te rodea.

Conclusión: Mujer, más Valiosa que las Piedras Preciosas

Espero que las personas que te conocen puedan decirte: mujer ejemplar, eres más valiosa que las piedras preciosas. Y de manera personal te digo: Dios bendiga tu vida, hermosa y valiosa mujer. Por aquí nos escuchamos pronto.

Si este audio fue especial para ti, te animo a que lo compartas con esas mujeres que te rodean que también son hermosas y valiosas. Y recuerda que puedes encontrarnos también en @testificamos.

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