T2_#8. La Ofrenda Soy Yo: Un llamado a servir a Dios de forma comprometida
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Notas del Episodio (Resumen Breve):
¿Nos ha llamado Jesús a servirle lejos o en nuestro propio entorno? La verdadera misión en realidad no cambia con el lugar. Aprende a glorificarle y extender su reino desde donde estás hoy. ¡Escucha el podcast ahora y transforma tu llamado diario en un servicio a plenitud!
Pasajes bíblicos claves: Mateo 28 | Colosenses 1:16-17 | Gálatas 2:20 | Romanos 14:8 | Romanos 12:1-2
Un llamado a servirle sea lejos o cerca
Partamos desde el punto que Dios nos ha dicho que no salgamos fuera. Sino que estemos en ese lugar donde estamos actualmente. ¿Cuál sería la diferencia con ser llamados para ir lejos?
En realidad, aparte de cambiar de lugar, la actitud en nuestro lugar debe ser la misma, pues según Mateo 28, todos hemos sido llamados a la misma tarea.
Entonces, más bien la pregunta sería: ¿Qué quiere Jesús que haga en este lugar? ¿Cómo estoy guardando mi testimonio para ser de luz? ¿Cómo quiere Dios que ejerza su llamado en el lugar en donde estoy?
Colosenses 1:16-17 dice: Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles, sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades.
Todo fue creado por medio de él y para él. Si estás trabajando en una empresa o por tu cuenta, ¿crees que tu trabajo no fue hecho por él y para él? ¿Y tu ministerio? ¿Acaso no te ha sido también entregado para desarrollarlo en ese lugar?
Nuestra vida debe glorificar a Dios en todo lugar
Como creyentes y con base bíblica, vemos que la acción de nuestras vidas no se centra en nosotros mismos, sino en tener una vida que glorifique a Dios en todo lo que hacemos, pero que también extienda su reino.
Algunos pudiéramos pensar: yo traigo mis monedas cada domingo, y Dios dice: no es suficiente.
Otros pudieran pensar: yo trabajo y doy mis diezmos, y Dios dice: no es suficiente.
Otros quizás digan: yo trabajo y doy diezmos, ofrendas y tiempo en la iglesia, Y Dios dice: no es suficiente.
Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí. Y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí. Gálatas 2:20.
Pues si vivimos para el Señor vivimos, y si morimos, para el Señor morimos. Por tanto, ya sea que vivamos o que muramos, del Señor somos. Romanos 14:8.
Cuando leemos esto, no podemos negar lo que Dios nos dice: la ofrenda eres tú. Sí, sí, la ofrenda eres tú. Tu bien más preciado eres tú mismo, tus anhelos, tus deseos, tus sueños, tu tiempo.
Conclusión: Cada uno de nosotros somos ofrenda a Dios pues nuestra vida le pertenece
Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional. Romanos 12:1-2. 1.
En algunas ocasiones medito en todo lo que dejamos para llegar al lugar en donde estamos sirviendo, y entiendo que el Señor aún me dice: no es suficiente, tu vida me pertenece.
Entender que tú eres la ofrenda cambiará tu futuro y la forma de ver tu vida. Jesús ha hecho una invitación para todos, para los que van fuera y los que no: Ven y sígueme, y te haré pescador de hombres.
