#10. ¿Aún tengo miedo de morir?: Una pregunta que puede seguir vigente hasta hoy
(ESCOGE tu plataforma favorita para escuchar)
Notas del Episodio (Resumen Breve):
¿La muerte puede llegar de un momento a otro? ¿Temes perder tu vida? ¿Qué sucede después de partir de este mundo? El miedo a perder la vida surge de la incertidumbre sobre el futuro, pero para los creyentes la muerte es más bien una esperanza de vida eterna sin sufrimiento y los más importante, en compañía de Dios mismo. Personajes como el apóstol Pablo y los mártires cristianos enfrentaron el fin de su vida en paz y con gozo debido a su seguridad en las promesas de Dios.
Pasajes bíblicos claves: Filipenses 1:21-24 | Romanos 14:8 | 1 Tesalonicenses 4:16-17 | 1 Tesalonicenses 4:18 | 2 Pedro 3:9
¿Cómo imaginas que será la muerte?
Muchos de nuestros peores temores sobre la muerte no están relacionados con la muerte en sí, sino más en cómo imaginamos que es la muerte y la incertidumbre de lo que pasará después de ella.
Me gustaría comenzar compartiendo este pensamiento de un personaje de principios de la historia del siglo primero. Aquel hombre dijo: Pues para mí vivir significa vivir para Cristo, y morir es aún mejor.
Otros han pronunciado frases que quizás por tristeza o por desamor expresan que quieren morirse o dejar este mundo. Entonces, ¿en qué se diferencia en el primer pensamiento de estas últimas frases? La gran diferencia está en la seguridad de lo que les esperaba al acabarse esta vida.
Les quiero hacer una pregunta: ¿por qué tantos mártires de la Iglesia cristiana murieron cantando? Aún muchos fueron encontrados con una sonrisa en sus bocas.
¿Por qué otros decidieron hablar sobre la esperanza eterna en lugares en donde podían perder su vida?
La convicción de que existe la vida eterna
Ellos estaban plenamente convencidos de que el mensaje que predicaban era verdad y que su mayor recompensa les esperaba luego de esta vida.
Dios ha puesto eternidad en el corazón de los hombres, pues él es eterno, y tanto él como sus hijos compartirán una eternidad juntos. Esta es la esperanza. La muerte no debe ser un motivo de temor, pues estaremos viviendo el propósito final de vivir una eternidad sin llanto ni sufrimiento. Para todos aquellos que han sido adoptados por Dios como hijos suyos. Y si vivimos, para el Señor vivimos; y si morimos, para el Señor morimos.
Así pues, sea que vivamos o que muramos, del Señor somos.
Este es el mejor regalo. Por eso Pablo el apóstol escribió esta frase: Pues para mí vivir significa vivir para Cristo, y morir es aún mejor. Y continúa diciendo: Pero si vivo, puedo realizar más labor fructífera para Cristo, así que realmente no sé qué es mejor. Estoy dividido entre dos deseos. Quisiera partir y estar con Cristo, lo cual sería mucho mejor para mí, Pero por el bien de ustedes es mejor que siga viviendo.
Hay planes en la tierra que debemos cumplir antes de morir
Pablo logró identificar el propósito final por el cual aún estaba vivo. Este era cumplir los propósitos de Dios en esta tierra, y esto nos describe una realidad espiritual aún más profunda, y es que los propósitos de Dios serán cumplidos.
Así que si estamos alineados con sus pensamientos y propósitos, no moriremos hasta que sean cumplidos esos planes por los cuales aún seguimos aquí en la tierra. Me encanta un predicador que conozco que lo resume en una frase sencilla: somos inmortales hasta que cumplamos el cometido de Dios.
Pero sigamos enfocándonos en la promesa del porvenir. ¿Recuerdan cómo en el programa anterior hablamos de que el miedo está basado en lo que imaginamos que va a suceder en el porvenir, en el futuro? Bueno, precisamente es el regalo de la salvación y las promesas de Dios las que nos hacen estar seguros de que ese futuro es anhelable y deseable.
Dios promete: El Señor mismo descenderá del cielo con voz de mando, con voz de arcángel y con trompeta de Dios, y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego los que estemos vivos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados junto con ellos en las nubes para encontrarnos con el Señor en el aire.
Y así estaremos con el Señor para siempre. Primera de Tesalonicenses 4, del 16 al 17.
Hay promesas dadas por Dios que son eternas
Esa es la promesa que nos espera: nos encontraremos con el deseado de nuestras almas, con el amado, y le veremos tal y como es.
El más hermoso de los hijos de los hombres viene. Esa es la victoria, no la nuestra, sino la que viene de Dios, pues la promesa no vino de hombres, sino de Dios, que no miente y que nos ama profundamente. Así que, ¿de dónde viene nuestra esperanza? Del dueño de los cielos y de la tierra.
Por lo tanto, no hay espacio para el miedo a la muerte para aquellos que han depositado su fe en el que ha vencido la muerte, para el que se le ha entregado todo lo que hay bajo los cielos y la tierra para ser puesto a sus pies.
Esto es maravilloso. Y termina diciendo: Por lo tanto, anímense unos a otros con estas palabras.
Cada día es una nueva oportunidad para poner tus esperanzas en el lugar correcto
Dios mismo nos anima a recordar esta promesa de la venida de Cristo y a recordar su victoria sobre la muerte y sobre el pecado. Y por eso hoy, una vez más, nos animamos por medio de estas palabras a creer, a descansar en la paz que viene de Dios.
Y si aún no has entregado tu esperanza al Dios de los cielos, pues hoy el nuevo amanecer fue una nueva oportunidad, y este audio también lo es.
Dios no desea que ninguno se pierda, sino que todos procedan al arrepentimiento. Ese es el anhelo profundo de su corazón, que por medio de la fe vivamos una eternidad con él, un futuro pleno donde no habrá más llanto, ni dolor, ni enfermedad, y lo más importante, estaremos junto a él.
Conclusión: La mejor conclusión es saber que Dios te ama
Dios te ama. Dios nos ama. Sí, Dios nos ama. Y con este pensamiento nos vamos. Cerrando el ciclo de nuestra primera temporada del podcast de Testificamos.
Gracias por acompañarnos y por la paciencia de esperar cada programa, entendiendo y algunos conociendo las dificultades y retos que hemos tenido.
