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#4. La casa de tus sueños: Reconociendo que ningún plan humano tiene éxito garantizado

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Notas del Episodio (Resumen Breve):

¿En qué momento de tus proyectos decides incluir a Dios? ¿Crees que hay un momento en el que sobrepasamos los límites de la arrogancia al depender de nuestras propias fuerzas? A través de una reflexión tomada del libro de Samuel y un emotivo poema familiar descubriremos la urgencia de rendir cada área de nuestra vida al Creador.

Pasajes bíblicos clave: 1 Samuel 2:2-9 | Mateo 6:33

Dios como Último Recurso en Nuestros Planes

Trata de imaginar que vas a hacer un plan, como comprar una casa. ¿Qué es lo primero que piensas?

Estoy segura que pensaste en el dinero, cuánto te va a costar y si la vas a poder pagar.

Si somos mujeres, siempre pensamos en tener una cocina grande y espaciosa. Porque allí pasaremos gran parte de nuestra vida. Los hombres pensarán, en cambio, en un salón de juegos con una tele grande, un sofá cómodo, entre otras cosas. Algo importante también es dónde estará ubicada la casa. Siempre queremos que sea un barrio bonito con buenos vecinos.

Ahora debemos ir al banco para pedir un crédito y esperar que lo aprueben. Luego que nos dan luz verde y adquirimos la vivienda de nuestros sueños, procedemos a decorarla y ambientarla a nuestro gusto. Te invito a que revises cada uno de estos pasos y me digas en dónde incluirías a Dios.

No vayas a creer que puedo leer tu mente, pero estoy segura que pensarías en Dios al momento de pedir el crédito, momento en el que todas tus oraciones y plegarias cobrarían una fuerza intensa. Ahora te voy a pedir que vayas un poco más profundo en tu manera de pensar y medites en por qué le pedirías ayuda a Dios justo en este paso del plan. Ajá, de esta también me sé la respuesta, y es que en este punto las cosas dejaron de depender de ti, y cuando no depende de ti es bueno pedir la ayuda de Dios, aunque a veces lamentablemente pensamos en la ayuda de otros. Y después de haber agotado todas las opciones, entonces y solo entonces pensamos en Dios. Y después nos preguntamos por qué Dios nos parece tan lejano, cuando resulta que nosotros mismos le hemos puesto ahí, lejos de todo, la última opción cuando todo lo demás falla.

Sé que suena un poco duro y no te estoy juzgando. Lo digo por mi propia experiencia y es algo en lo que me estoy ejercitando día a día, en darle a Dios el lugar que él tiene en mi vida.

La Soberanía Absoluta Frente a la Arrogancia Humana

Quiero compartir contigo una porción de la Biblia que se encuentra en 1 Samuel 2:2-9. Esta palabra nos la dio mi hija en el tiempo de oración familiar que tuvimos el día de hoy. Dice así: Cesen las palabras arrogantes de vuestra boca, porque el Dios de todo saber es Jehová, y a él toca el pesar las acciones. Los arcos de los fuertes fueron quebrados, y los débiles se ciñeron de poder. Los saciados se alquilaron por pan, y los hambrientos dejaron de tener hambre.

Hasta la estéril ha dado a luz 7, y la que tenía muchos hijos languidece. Jehová mata y él da vida, él hace descender al Seol y hace subir. Jehová empobrece y él enriquece, abate y enaltece. Él levanta del polvo al pobre y del muladar exalta al menesteroso. Para hacerle sentarse con príncipes y heredar un sitio de honor.

Porque de Jehová son las columnas de la tierra, y él afirmó sobre ellas el mundo. Él guarda los pies de sus santos, mas los impíos perecen en tinieblas, porque nadie será fuerte por su propia fuerza.

Al meditar en estas palabras, solo puedo llegar a una conclusión: que todo depende de Dios. No hay plan que yo haga, por muy bueno que sea y por más que considere todo lo que pueda salir mal, que tenga el éxito garantizado si no lo hace Dios. Él da la vida y decide el momento de nuestra muerte, nos hace ricos o nos hace pobres, da hijos o no los da, Y nadie puede ser fuerte si él no lo fortalece.

Siendo esta la realidad, ¿por qué no buscamos a Dios antes de planificar? ¿Por qué solo pensamos en él cuando nuestros planes no van según lo que queremos? Seguro me preguntarás qué tiene que ver esto con comprar una casa, y mi respuesta será que a lo mejor Dios no quiere que compres una casa. O no quiere que compres esa casa, no lo sé, pero él sí lo sabe, y en su sabiduría sabe lo que es mejor para nosotros. Y así como en este mundo ya tenemos muchos planes, Dios tiene planes para nosotros en la eternidad.

Rendición Completa y Perspectiva Eterna

Dios espera de nosotros rendición total, y no en un solo aspecto de nuestras vidas, sino en todos y cada uno de ellos. Él está interesado en nuestra eternidad más que en el ahora, y a pesar de eso nos dice que si le buscamos primeramente, nuestro sustento vendrá por añadidura. En su momento concede los anhelos de nuestro corazón según su voluntad, pero no está obligado a hacerlo. Lo hace porque nos ama tanto que en su infinita misericordia se complace en bendecirnos aún sin merecerlo. ¿Y cuáles son esos planes en la eternidad?

Vivir con él para siempre, si hemos aceptado por fe que su hijo Jesús murió en nuestro lugar y que gracias a su sacrificio yo tengo perdón de pecados y vida eterna. Medita en esto: Dios es tu creador y quiere ser tu Señor, no para quitarte la libertad que piensas que vas a perder, sino para que puedas vivir en la bendición de hacer planes en esta vida con él y disfrutar de lo que él ha preparado para ti en la eternidad. Concluyo con este poema que escribió mi esposo hace ya algunos años y que se titula Pensamientos en la eternidad.

Pensamientos en la Eternidad, el poema

Cuán difícil el dolor si no tiene recompensa.
E inoportuna la prueba cuando falta la confianza,
pero hermoso es mirar al pasar la tormenta y vivir el gozo de tener
pensamientos en la eternidad.

Caminar sin propósito y trabajar en vano
sabiendo que todo se acaba más temprano que tarde,
que lo tuyo se consume al vivir para guardar
cuando no se logra tener pensamientos en la eternidad.

Pasajeros son los días y vacías las moradas
de los que anhelan lo que falta y no ven lo que les sobra.
En vano son las fuerzas e ineficientes los dones
cuando de lejos se ponen pensamientos en la eternidad.

Si miraras lo sencillo y lo fácil que es vivir
la vida tan perfecta que Dios hizo para ti.
Que no importa lo que venga ni lo que falte por venir
cuando sabes que tu recompensa vendrá al terminar tus días
con pensamientos en la eternidad.

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